15 oct 2010

Pequeñas pequeñeces

Creo que esto SI va a funcionar…

 

 

18 ago 2009

ya se dijo en 1990...

La crisis de la principal potencia occidental es ya una crisis moral de todo Occidente, incluída Europa: desmoronamiento de las tradiciones, de un sentido global de la vida, de criterios éticos absolutos, y carencia de nuevos fines, con todos los daños psíquicos que de ello se derivan. Muchos hombres no saben ya en nuestros días hacia qué opciones fundamentales han de orientar las pequeñas o grandes opciones fundamentales de su vida, y tampoco qué preferencias seguir, qué prioridades establecer, qué símbolos elegir.

Hans Küng
Proyecto de una ética mundial



















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10 may 2009

Sábado 9 de mayo.
22:30h
Estoy cansado.
Regreso a casa en metro.

Está lleno. Tengo que ir de pie.

Una pareja está sentada justo delante de mí.

El chico le está haciendo un truco de magia. Esconde una bolita de papel en la palma de la mano. La cierra, y la mantiene boca arriba. Con los dos dedos de la otra mano recorre despacio el antebrazo de la mano que esconde la bolita. El derecho. Poco a poco. Despacio. Subiendo hasta el codo. Hasta el hombro. Hasta que la hace aparecer por detrás de la oreja derecha.

La chica le recompensa con una sonrisa sin demasiada convicción, como si fuera algo que el chico le repite constantemente.


Levanta la vista para ver si alguien les ha visto, y topa con mi mirada. Ve que sonrío. Ya sabe que yo sí.

Sonríe y baja los ojos.

Y se obliga a ser cariñosa con el chico. Le da un cachete dulce en la mejilla y le ladea la cara suavemente a un lado.

En ese momento me da la sensación de que no habría tenido ese gesto espontáneo si yo no la hubiera estado mirando. La vergüenza ha hecho de resorte.

Y he pensado que ésta es una de las pocas ocasiones en que este sentimiento genera algo diminutamente hermoso.

3 abr 2009

"(...) Tenemos al autor en danza, brincando del proyecto a la operación y de lo conseguido a lo deseado, como una incansable lanzadera que teje el tejido de la obra. Patronea un barco que navega en mar incierto y cuya única guía es un faro lejano que él mismo tiene que encender. Ha de estar allí y aquí. En el barco y en el faro. No es fácil de explicar esta bilocación del artista, que está dirigido en su búsqueda con un proyecto que debe definir con su búsqueda. Tal vez sirva de consuelo saber que en ese trance estamos todos, porque todo acto libre está agitado por ese mismo trajín de ir de lo que soy a lo que quiero ser, sin saber muy bien de qué se trata. Desde la espesura del bosque, una luz, que soy yo, me guía a mí, que soy el viajero perdido. No es fácil de entender.(...)"


Marina, José Antonio: "Teoría de la inteligencia creadora". Anagrama, Barcelona 1993




11 mar 2009

Cinco años después...

A tu ausencia le hacía falta un rostro;
A ese rostro probablemente un destino.

A la memoria de todos los que iban en esos trenes.



Nunc Dimittis - Albert Alcaraz.

10 mar 2009

Y además...


Me he bebido de un trago tu carta / y después me la he vuelto a beber/He velado una vela sin tarta, / harta ya de estar harta otra vez. / Le he pedido a Cupido la cuenta / he pagado con sangre la afrenta de volverme loca. / He vencido al amor por las malas, / me he cosido un corpiño antibalas / pensando en tu boca.


Y además, / como no sabía rezar, / me dió por coleccionar / letanías y escapularios, / por culpa del incendiario / hielo que me consumía. / Para curar tus ojeras, / me doctoré en oraciones / de todas las religiones verdaderas.

Empeñé nuestro ajuar de soltera / diez minutos después de enviudar. / Un alivio de luto me espera / en el fruto del jacarandá./ He pintado la alcoba de rojo, / he regado con sal el rastrojo / que pudo haber sido. / He dejado la llave en la puerta, / me he bañado en la playa desierta / del mar del olvido.

Y además, / como no sabía volar, / me dió por coleccionar pañuelos y golondrinas, / por culpa de la rutina / del vaivén de las aceras. /Para curar tus ojeras, me doctoré en oraciones / de todas las religiones verdaderas.

Y, sin embargo, / ajenos a mis conjuros, / en almacenes oscuros, / se amontonaban los días, / cada noche más amargos, / y en el andén del futuro, / los trenes de ceercanías / seguían pasando de largo / entre tu cama y la mía.

Y además...

Para curar tus ojeras / me doctoré en oraciones / de todas las religiones verdaderas.

Y además...

25 feb 2009

¿para qué leer?

Para ser inteligente, para creerse inteligente, para sentirse inteligente. Para no estar solo, para estar solo, porque más que solo vale estar mal acompañado aunque mucho se diga que no hay libro malo. Porque hace frío ahí fuera, porque llueve sobre el corazón y gusta ver la tinta sobre los campos de nieve. Para ser entrelagente. Para fumar sin sentirse culpable, para dejar de fumar y que las manos se escapen en busca del aire de nadie.
Para tener un libro en el bolsillo y ocuparse de un mientras, un ya veremos y un entretanto. Por vista, gusto, tacto, olfato y oído y para saber qué alumbra lo que tanto nos gusta. Por ego y por apego. Para esconderse, para mostrarse, para vestirse, para desnudarte. Porque sí, por si, porque no, para no. Para ser feliz, por no ser feliz, por infeliz. Para andar el camino, para olvidar el camino, para construir un camino, para hacer un alto en el camino. Para no perder el tren.
Para mirarse en el espejo y conocer quién nos habla desde el otro lado de aquél.
Para ver el humo que avisa dónde está el fuego. Porque sólo entonces soy como te quiero. Para tener la libertad que no tiene el solitario. Para pedirte perdón por el daño que me hiciste, echar sal en mis heridas e intentar saber cómo me llamo. Porque puedes estar en misa y repicando, nadar y guardar la ropa, ser Caín y el guardián de tu hermano. Porque si no se las lleva el viento, arden las palabras. Para conocer la voz de mi amo y para ver de una vez si alcanzo el silencio. Para ser el enfermo y el psiquiatra. Porque yo no soy como te amo.
Porque el poema es una copa de vino, y se fue, y el mañana no ha llegado. Por punto de partida y de hoja en hoja, y leo porque me toca. Porque hay vida más allá del punto y aparte y es sano andar a pie de página. Para no ser ciego en Granada ni que nos obliguen a elegir entre la pena y la nada. Para jugar con fuego y no salir quemado. Porque la letra con letra entra, y sale, y vuelve a entrar como beso que no quiere que te calles. Para tirar la mano, esconder la piedra y mojar el pan en sangre ajena. Para que me llames y me ames. Para acabar con la propiedad privada de las palabras. Porque si echas cuentas te sale a cuento, y hasta te sobran dos quijotes y medio sancho. Y, por los libros de los libros, mal o bien, pero amén.